¿QUÉ TE DICEN? ¿QUÉ TE DICES?

    Programa de Crecimiento Personal | Macaronesia Fuerteventura

    Programa de crecimiento persona de Elena H. Ghazale / Executive Coach

    Érase una vez… un reino animal al que le gustaba mucho las olimpiadas y cada año organizaban unas jornadas competitivas. Ese año decidieron crear una carrera que, en general, causó mucho revuelo. La llamaron la carrera de las ranas. La prueba se basaba en que las ranas tenían que correr hacia la cima de la montaña más alta del lugar. Las ranas estaban todas preparadas, todas cargaban su agua y algo de comer porque sabían que la prueba iba a ser larga y ardua.
    Preparados, listos… ¡ya!

    Todas las ranas comenzarona trepar. A medida que iban avanzando comenzaron a oír comentarios del público.
    Unos decían: ¿Pero qué hacen? ¡Si sois ranas! ¡Jamás conseguiréis llegar!
    Otros se reían mientras lanzaban comentarios que solo transmitían imposibilidad a ese reto que durante todo el año habían esperado.
    A medida que los comentarios aumentaron también aumentaron las bajas en la carrera.

    Al final, todas las ranas se habían dado por vencidas, excepto una. Esa rana seguía subiendo sin parar. Pasaron las horas y por fin, desde la cúspide de la montaña se oyó un bocinazo. La rana solitaria había conseguido llegar a la cima.

    Se formó un gran revuelo, ahora incluso entre las demás ranas… ¿pero cómo es posible?… ¿cómo lo ha conseguido?… ¡pero si era imposible!…

    Cuando le preguntaron directamente a la ranita vencedora que cómo lo había conseguido ella respondió:

    -¿Qué? ¿Perdona? No te oigo, es que… soy sorda.

    Ésta es una de las historias que comparto en mi libro «Una Cita Contigo».
    Hoy decidí hablarles de la rana sorda porque estamos rodeados de personas que de forma constante aunque involuntaria nos transmiten mensajes cargados de miedo. Me refiero a los: «No puedes hacer eso», «No vale la pena que te arriesgues», «Es mejor que te quedes como estás» y comentarios así que hablando claro.. ¡te estancan!
    Un amigo me contaba hoy mismo que Abraham Lincoln confesó nunca pedir consejo. Él prefería llamar a un íntimo amigo suyo al cual le contaba en voz alta todo lo que estaba pensando. ¿Y cómo reaccionaba su amigo? Pues con un silencio absoluto e inspirador que motivaba al decimosexto presidente de los Estados Unidos en todas sus decisiones.

    Si quieres saber si tu entorno es digno de ser escuchado, responde a las siguientes preguntas con sinceridad:

    PREGUNTAS:
    • ¿De quién te rodeas a diario?
    • ¿Cuáles son los temas de charla habitual?
    • Piensa en la última vez que quisiste hacer algo nuevo. ¿Cómo reaccionaron?
    • ¿Cómo actuaste al final?

    No te alarmes todavía; estoy segura de que todos y cada uno de nosotros hemos sido capaces de ser esa ranita sorda para muchas cosas que hemos conseguido, pero para muchas otras no paramos de oír esa crítica cariñosa, aunque limitante, que nos dice que no podemos; a veces, incluso, esa crítica se convierte en nuestra propia vocecita interna.

    Si quieres saber cómo interrumpir este patrón y comenzar a ser cada día un poco más libre, obtén ya tu copia de «Una Cita Contigo».