Orlando Fajardo, el reto de llegar a meta por una buena causa

    Orlando Fajardo, reto solitadio Ultraking | Macaronesia Fuerteventura

    Orlando Fajardo comenzó a correr en 2014 y desde entonces no se ha quitado las zapatillas de deporte. Cada maratón, triatlón o cualquier otra competición es un reto para él. El último de sus desafíos viene acompañando de gestos de solidaridad. En octubre, participará en el Ultraking, primer Ultraman NON-STOP del mundo, una prueba de 515 kilómetros con 10 kilómetros de natación, 421 de ciclismo y 84,4 de carrera a pie. Lo deberá hacer sin descanso y en menos de 36 horas. El otro gran reto será recaudar 2.000 euros que irán destinados a ayudar a la investigación para la lucha contra Tay-Sachs y Sandhoff.

    Texto: Eloy Vera

    Este majorero llegó al deporte buscando una herramienta con la que combatir el estrés. Al principio, era en un gimnasio donde intentaba mantenerse en forma y tener la cabeza alejada de la rutina diaria y de todo aquello que requiere su profesión de ingeniero: planos, dirección de obras, proyectos…Un día un monitor le propuso participar en una media maratón. Hasta entonces, no había destacado por su afición a correr, pero Orlando es un hombre de retos y aceptó.

    Tres meses después ya había participado en dos medias maratones, una en Puerto de Rosario y otra en Santa Cruz de Tenerife. Se quedó a las puertas de una tercera en Lanzarote, que fue suspendida por un temporal. De todas ellas, regresó con buen sabor de boca.

    Tras año y medio de carreras, al cruzar la línea de meta de la Media Maratón de Gran Canaria en 2016, se dio cuenta de que aquello ya no le llenaba. Un amigo le habló, entonces, del triatlón y decidió probar. En abril de ese mismo año se bautizó como triatleta en el triatlón TRI 122 de Lanzarote, con 2.000 metros de natación, 66 kilómetros de bicicleta exigente y 10 kilómetros de carrera.

    Un mes más tarde, en mayo, fue soporter de ese amigo en el Ironman de Lanzarote, una de las pruebas de triatlón de larga distancia más duras del mundo. «Cuando terminó la carrera acabé muerto y me dije que el próximo año o lo hago o yo no vengo». Cumplió lo dicho y en 2017 se puso su primer polo del Ironman de Lanzarote.

    A pesar de su inexperiencia en larga distancia, este deportista regresó satisfecho por el resultado. Consiguió terminar la prueba en 13 horas y 13 minutos y muy bien físicamente. Tras este Ironman han venido algunos más: completó un segundo Ironman en Lanzarote y la distancia full del Triatlón de Vitoria en 2018 y el Ironman de Sudáfrica en abril de este año. Reconoce que este último no fue fácil. El viento era fuerte, pero pese a ello es donde, de momento, tiene su mejor marca en el sector de carrera.

    Su siguiente reto será en octubre, el Ultraking, Ultraman NON-STOP. Desde febrero tiene un entrenador que le planifica sus entrenamientos. Cada día realiza una o dos de las disciplinas deportivas que engloba el triatlón. A la semana dedica entre 18 y 25 horas a entrenamientos.

    Sin embargo, esta carrera no es una más. Correrá por los enfermos de Tay-Sachs, una enfermedad degenerativa, de las denominadas raras, que afecta al cerebro y al sistema nervioso central. Esta patología, un trastorno hereditario poco común, causa la acumulación de una sustancia grasosa en el cerebro. Esa acumulación destruye las neuronas y causa problemas físicos y neurológicos.

    Orlando no es el primero que se aventura en esta prueba. Tiene como antecedente a Cipriano Peña, otro majorero que participó el pasado año en la primera edición del Ultraking. Este año volverá a hacerlo y también con un reto solidario.

    El pasado verano, sin pruebas en las que participar, decidió acompañar a Cipriano en su preparación. Fue su compañero y soporter durante la carrera. Recuerda que «fue una experiencia bastante dura», pero el gusa­nillo se le metió en el cuerpo y este año ha decidido participar.

    Orlando ha encontrado un aliado en Santiago Pérez, un compañero del Club Deportivo Marea Viva al que pertenece, además del resto del equipo que le acompañará por tierras extremeñas.

    Santiago, enfermero de profesión, conoció el pasado año la iniciativa «Reto Solidario Actays 2018» cuando un grupo de triatletas de Tenerife cercanos a él crearon este reto vinculado al Triatlón de Vitoria para ayudar a recaudar fondos para la investigación del Tay-Sachs y Sandhoff a raíz del caso de Liam Fumero, un niño de Tenerife, el único en Canarias con esta patología. El pequeño falleció en agosto de 2018, sin que pudiese llegar la cura para él.

    Santiago Pérez recuerda cómo le pidieron ayuda para vender camisetas, se fue implicando en la venta y tras participar en el Triatlón de Vitoria, descubrió la importancia del deporte solidario. «Se trata de hacer algo que me llena y, a la vez, puede ayudar a los demás», reconoce.

    «Me llamó la atención no solo el reto sino también para lo que iba. Como enfermero he visto cómo casi todas las donaciones y trabajos de visibilización van hacia enfermedades que ya son bastante visibles, mientras que las raras son un mundo que apenas genera movimiento solidario».

    Sin embargo, su mayor reto no será realizar la prueba, sino conseguir, junto a su club, la cifra de 2.000 euros en donaciones para seguir contribuyendo a la investigación y lucha contra Tay-Sachs y Sandhoff que lidera la ONG ACTAYS (asociación de referencia para el CD MAREA VIVA), además de visibilizar a la asociación ADERIS (Asociación de Discapacidad, Enfermedades Raras e Integración Social).

    Los interesados en hacer un donativo pueden encontrar toda la información en migranodearena.org -Reto Deportivo Ultraking Actays 2019- o a través del Facebook del Club Deportivo Marea Viva. También pueden hacerse como una camiseta solidaria, cuyo dinero estará destinado al mismo fin. Además, la organización del Ultraking destinará el coste de la inscripción del ganador a la asociación que abandere.

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