EL HOMBRE SABIO

    Queridos lectores, ¿conocen la historia del hombre sabio?

    El hombre sabio era un señor que vivía en lo alto de una montaña. El sabio se percató que cada vez que recibía visita de las mismas personas, éstas le contaban el mismo problema. Ante esa situación y aprovechando un día en el que le visitaban varias personas decidió hacer algo distinto y ver si de alguna forma podía hacerles ver la situación en la que estaban.

    El sabio decidió contarles un chiste, ante el cual todos rieron a carcajadas. Cuando todos volvieron a la calma, el sabio volvió a contar el mismo chiste y tan solo unos pocos volvieron a reírse, así, el sabio, continuó hasta que por fin ya nadie rio.
    Las personas a su alrededor no sabían como reaccionar y fue entonces cuando el sabio les dijo:
    «No pueden reír una y otra vez ante el mismo chiste, entonces ¿por qué lloran una y otra vez ante el mismo problema?»

    Lo curioso de esta historia es que a todos nos pasa algo parecido. Cuando un problema se nos resiste, vuelve y nosotros volvemos a caer una y otra vez. ¿Estás de acuerdo conmigo? De hecho, una de las leyes universales es «lo que se resiste, persiste».

    Si tú, como yo, a veces te quedas estancado en una misma situación, te recomiendo el siguiente ejercicio:

    SITUACIONES
    NO DESEADAS | SÍ DESEADAS

    Ahora, en la columna de situaciones NO DESEADAS describe con todo detalle aquellas situaciones en las que te encuentras que te gustaría cambiar y pregúntate lo siguiente:

    — ¿Me causa placer o dolor estar ahí?
    — ¿Cuáles son mis pensamientos habituales ante esa situación?
    — ¿Esos pensamientos están centrados en el problema o en la solución?
    — ¿Cómo me siento cuando estoy en esta situación?
    — ¿Qué resultado obtengo de esta situación?

    Luego vete a la columna de situaciones deseadas y pregúntate lo siguiente.

    — Si consiguiera ese resultado ¿me causaría placer o dolor?
    — ¿De qué forma tengo que pensar para conseguirlo?
    — Apunta 3 o más posibles soluciones al problema.
    — Si comienzo a pensar de esa forma… ¿cómo me voy a sentir?
    — ¿Qué resultado voy a obtener?

    Como ven, esta técnica es muy poderosa y se puede usar de muchas formas. La clave está en que la usemos. O sea, en sentarnos a pensar en ese problema del que hablamos una y otra vez, siendo capaces de desnudarnos ante el papel con franqueza y sin miedos. Es la única forma que tenemos para luego volver a vestirnos; solo que esta vez, lo haremos con aquellas acciones y emociones que nos darán lo que buscamos, en vez de lo que no queremos.

    Con amor, Elena.