Míticos del surf en Fuerteventura: Juan José Lucas Cordero

    Surf Fuerteventura: Juan José Lucas Cordero
    Photo © Mario Entero

    56 años. Las Palmas de GC.

    Texto: Bili Puig De La Bellacasa. Fotos: © Mario Entero

    Lleva en Fuerteventura desde 1990 y surfeando desde el ‘74. Juanjo y sus colegas de olas de aquel entonces, unos 15 o 20 en total, fueron pioneros en el mundo del surf en las Islas Canarias, en una España todavía franquista en la que el surfista era un espécimen extraño y mirado de reojo.

    ¿Cómo era el surf por aquel entonces?
    Era otra historia, en aquella época deseábamos que viniera gente a nuestras playas, para no estar solos. (risas). Yo empecé a surfear en Las Palmas. Teníamos una casa de veraneo en la playa en San Felipe, conocido como Vagabundos, a media hora de Las Palmas hacia el norte. Entonces empezaban a venir los chicos de Las Palmas, sólo había una tienda de tablas que traían del País Vasco, pero no había nada más. Después de años surfeando con maderas o corchos que encontrábamos, mis padres vieron que estaba enganchado con esto y Papá Noel me trajo una tabla (risas).
    Compartíamos tablas entre amigos y entre hermanos, que comprábamos de segunda mano a los ingleses que venían a una especie de camping que había en Arinaga. También los «chaques», aquí en las islas todavía no había, surfeábamos sin él incluso en invierno. Mi primer traje fue de pesca submarina, con la cremallera por delante, de manga y pernera corta… terminaba con un dolor de cabeza tremendo (risas).

    ¿Qué modalidad te gusta más?
    Empecé pequeñito, tenía 11 o 12 años y las tablas me quedaban grandes, pero empecé con short. Luego probé el longboard en el primer campeonato de long que organizaba la tienda Matador y me quedé con el tablón, de esto hace unos 14 o 15 años por lo menos. Recuerdo que vinieron las leyendas del surf hawaiano a la isla, nunca habíamos visto ese nivel aquí en Fuerteventura.

    ¿Tú has competido alguna vez?
    Sí, bueno, en campeonatos y circuitos a nivel local, hacíamos bastantes pruebas al año. Quedé campeón del circuito de longboard de Fuerteventura.

    ¿Viajes de surf?
    Las islas, por supuesto, y además he estado varias veces en Indonesia y en Francia también.

    ¿Qué te aporta el surf?
    Me olvido de todo. Es meterme al agua y dejar el estrés o los pensamientos a un lado. Supone una completa desconexión. En los años en los que empezábamos nosotros no era como ahora, no había tanta preparación deportiva, ni de ningún tipo, sumándolo a que era una época bastante convulsa y durilla, digamos que gracias al surfing yo me escapé para Fuerteventura y me salvé de aquello.

    ¿Cuál es la mayor diferencia que encuentras entre antes y ahora?
    Era muy diferente, en aquella época, con Franco todavía en el poder, se nos veía como golfos, asociaban el surfing a las drogas y la mala vida. Sin embargo, no recuerdo broncas en el agua, podías unirte a la gente y no había problemas de ningún tipo. La gente que venía de fuera tenía respeto por el lugar y por los surfistas locales, sabían moverse y respetaban, ahora mismo eso se ha perdido.

    ¿Qué medidas habría que tomar para devolver esa tranquilidad al lugar?
    Hay una falta de sentido común total, no sólo aquí sino en todo el mundo. A mi no se me ocurriría viajar a otro sitio y meterme a coger olas en cualquier sitio, sin respetar a los que están.
    Esto es el Hawái de Europa y hay que cuidarlo y está bien que se aproveche, pero siempre con respeto. En Fuerteventura con la cantidad de picos de hay, creo que hay sitio para todos si se hace bien y con la tranquilidad y respeto por la gente y por la isla. La evolución lleva a esto y para sacarle el punto positivo a esta situación hay que educar para que se haga de manera ordenada y bien.

    ¿Practicas otros deportes?
    Corro un poquito, pero fundamentalmente el surfing. Lo malo es que si como este invierno hay poca ola lo que más practico es el «sofing» (risas).
    Siempre se dice que la comunidad surfera local es como una gran familia, ¿es así?
    Sí, no estamos juntos todos los días, pero siempre hay buen rollo. Ya sea al ir al sur con los chicos de allí o cuando ellos vienen al norte. Nos conocemos y nos arropamos todos mucho.

    ¿Cuál es tu spot predilecto?
    Lobos y la izquierda del Hierro, son mis favoritos. En Lobos voy a contramano pero aún así es ideal.

    ¿Tu plan perfecto de fin de semana?
    Ahora mi plan es que mi hijo de 7 años crezca un poquito más para que podamos irnos juntos y meternos al agua juntos.
    Y lo cierto es que, estoy un poco en plan «buitre» en el agua aprovechando los años que me queden, siempre digo que mi hijo va sumando pero yo restando. Así que tengo que aprovechar todo lo que pueda. (risas)

    Un consejo para nuevas generaciones…
    Que se enfoquen bien en lo que quiere hacer en la vida. No hace falta mucho para vivir. Si lo que les gusta es el mar que vivan cerca y que estudien algo relacionado con su conservación, por ejemplo. Lo que cuenta es ser feliz.

    Juanjo está involucrado en el Club de Surf Mar Azul que se fundó hace casi veinte años por surferos locales y que llevan años en la isla, con el objetivo de organizar campeonatos, festivales de surf y charlas que ayude a motivar a la cantera y darles soporte en su formación. Tras una temporada de silencio, el Club retoma la actividad y dará noticias pronto.

    Míticos del surf: Juan José Lucas Cordero
    Foto © Mario Entero
    Míticos del surf: Juan José Lucas Cordero
    Foto © Mario Entero
    Míticos del surf: Juan José Lucas Cordero
    Foto © Mario Entero