Hugo Rami, el pintor de las emociones

    Hugo Rami, el pintor de las emociones | Macaronesia Fuerteventura

    Hugo Rami (Barcelona, 1975) es un pintor de emociones. Sus cuadros son una especie de diario de su estado emocional, plasmados con el lápiz digital de su iPad, y su pintura una puerta de escape con la que liberar las tensiones de la vida diaria. A finales de marzo, algunos de sus cuadros tuvieron la oportunidad de mostrarse en The Other Art Fair (La Otra Feria del Arte) de Lo Ángeles. Rami, sin saberlo, había entrado al mercado del arte por la puerta grande.

    Texto de Eloy Vera

    Hugo Rami es un viajero incansable. Desde pequeño ha estado arrastrando maletas. Nació en Barcelona; a los seis meses se mudó con sus padres a Asturias y más tarde a La Coruña para estudiar Arquitectura. Atraído por el clima isleño, aterrizó un día en Gran Canaria y un año más tarde en Fuerteventura. De aquello hace ahora doce años. Siempre que puede hace la maleta y coge un avión en busca de nuevos destinos.

    Su afición por viajar y practicar deporte comparten protagonismo con la de pintar. Desde pequeño se las ingeniaba con acuarelas y lápices para plasmar en papel aquello que le rondaba por la cabeza. Un día su hermana, ilustradora de libros, le convenció para empezar a dibujar con el lápiz digital. Las acuarelas pasaron, entonces, a dormir en el cajón.

    Sus obras siempre habían quedado ocultas bajo llave, reservadas a su espacio más íntimo, hasta que el año pasado se atrevió a enseñarlas a unos amigos. Los colegas le animaron a exponerlas y en julio de 2018 se atrevió a mostrarlas al público en el Pub La Tierra de Puerto del Rosario. Luego su obra viajó hasta La Palma para exponerse en el Colegio de Arquitectos de la isla.

    Un recorrido por su obra permite descubrir a un artista cuyos cuadros comenzaron siendo dibujos personales y, poco a poco, fueron convirtiéndose en una vía de expresión y comunicación sin límite para la imaginación, una «filosofía de vida y un camino hacia el autoconocimiento».

    Su pintura es ecléctica, realizada con técnicas digitales. Es figurativa, pero con un componente de abstracción y con elementos reconocibles, pero pertenecientes a mundos irreales, paisajes imaginarios con horizontes que se curvan y donde aparecen dosis de surrealismo y de impresionismo.

    Sus pinturas, muy personales, están relacionadas con sus estilos de ánimo y emociones, en las que plasma ideas que están en su memoria. «Si voy de viaje y veo cosas que me emocionan, después llego a la habitación del hotel y con esos recuerdos empiezo a hacer los dibujos», explica.

    Hugo estudió la carrera de Arquitectura. Allí viajó por los estilos artísticos que las asignaturas de historia del arte le iban mostrando. Fue adquiriendo técnicas y estilos de las corrientes y maestros del arte. Sin embargo, asegura que no se decanta por uno en concreto. Su obra es difícil de encuadrar en un estilo, pero contiene influencias de los impresionistas, que pasan de dibujar un paisaje como lo ven a como lo sienten, o de los futuristas, que a principios del XX mezclan pintura y arquitectura en sus dibujos, También hay huellas del Pop art.

    En su obra hay referencias cruzadas entre arquitectura y pintura. El artista señala cómo la carrera de arquitectura tiene «una gran parte de formación artística. Yo aprendí a dibujar y, muchas veces, cuando estoy trabajando de arquitecto imagino cosas y cómo me gustaría que fueran. Esa labor de imaginar cosas al final son las que acaban apareciendo, de una manera o de otra, en los dibujos».

    Fuerteventura también está en su obra. Dibuje lo que dibuje, bien sea un paisaje de Los Ángeles o un planeta y la Luna, siempre está muy marcado el paisaje de la isla. «Los recortes de los mares y las formas de las montañas siempre están ahí», asegura.

    Hugo es decano del Colegio de Arquitectos de Fuerteventura. Comprometido con temas como el patrimonio histórico y el arte, no oculta su sorpresa al ver cómo en la isla «hay mucha más gente interesada en el mundo del arte, como espectador, de lo que realmente parece». A su juicio, el problema es que en la isla no hay oferta de arte. «Parece que no interesa a la gente de Fuerteventura, pero me he dado cuenta que eso no es verdad. Seguramente si hubiera una sala decente y exposiciones la gente iría».

    GALERÍA SAATCHI

    El pasado verano puso a la venta su obra a través en la galería Saatchi una galería con página web, una especie de Amazon, donde cualquiera puede exponer y ponerlas a la venta.

    En agosto de 2018, se le ocurrió presentar algunas series de sus dibujos a The Other Art Fair con los enlaces a su página de Instagram y a su web www.hugoramimybrain.com. En diciembre recibió un correo en el que le informaban que había sido seleccionado para las ferias de Chicago, Los Ángeles y Melbourne.

    Finalmente, se decantó por la de Los Ángeles, el segundo evento más importante del arte de esa ciudad. La obra de Rami compartió del 28 al 31 de marzo espacio con creadores de medio mundo. «Pensaba que era una feria de artistas desconocidos, sin tanta proyección, y me encontré con gente que llevaba toda la vida yendo a ferias. Superó todas las expectativa que me imaginaba», comenta.

    Nada más aterrizar en Fuerteventura volvió a Los Ángeles para participar en una subasta solidaria para ayudar a la reconstrucción de Nepal tras el terremoto. En su agenda tiene anotadas próximas exposiciones en el Aeropuerto de Lanzarote y en Telde, Gran Canaria y otras que espera que lleguen en 2020.

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