Biodiversidad Fuerteventura: los visitantes del invierno canario

    Alberto Sarabia Hierro fotógrafo y biólogo | Macaronesia Fuerteventura

    El archipiélago canario y las aguas que rodean a éste albergan una gran biodiversidad gracias a la sinergia de múltiples factores como son la latitud, la oceanicidad y la insularidad. La proximidad al continente africano permite que aguas muy frías y cargadas de nutrientes lleguen a nuestras islas donde crece, formando auténticas explosiones de vida, el plancton vegetal y animal. Cerca de nuestra isla, en el espacio denominado espacio oriente y sur de Fuerteventura y Lanzarote, se crea un auténtico corredor para varias especies migrantes de cetáceos que utilizan nuestras aguas como zona de alimentación y descanso durante sus largas travesías.

    Por: Alberto Sarabia Hierro

    Es por ello que durante los meses más fríos del año, es normal la observación de especies como el delfín común de hocico corto (Delphinus delphis) o el rorcual común (Balanenoptera physalus). El delfín común puede ser muy gregario, formando grupos de varios cientos de animales y se alimentan de peces o pequeños calamares. Su área de distribución es muy amplia por los mares fríos, templado-cálidos y tropicales del planeta, con picos de gran abundancia en ciertos lugares (como el archipiélago canario) en los meses de invierno y primavera debido a sus amplios movimientos. Se reconoce por su característica banda en forma de «reloj de arena» con la parte próxima al ojo en color crema y el segundo tramo en color blanco hasta el pedúnculo caudal.

    El rorcual común es el segundo animal más grande del planeta tras el rorcual azul. Posee una longitud media de 18 metros aunque algunos machos alcanzan hasta los 19 metros y llegan a pesar 90 toneladas. Los rorcuales (Balaenopteridae) pertenecen a una familia distinta a las ballenas (Balaenidae), diferenciándose por la presencia de aleta dorsal en los rorcuales y la ausencia de ésta en las ballenas, siendo un error común el denominar como ballenas a ambos grupos.

    Se alimentan de pequeños invertebrados (crustáceos como el krill) y peces muy pequeños y son cazadores muy activos, encontrándose en los niveles más altos de las redes tróficas marinas. En algunos momentos es posible observarlos durante la caza en superficie, haciendo embestidas con la boca muy abierta en las que invierten mucha energía y engullendo grandes cantidades de alimento que quedan retenidos en sus barbas. ¡Tienen que reponer todo ese gasto energético!

    También es común observar en las islas a otras especies estacionales como el delfín listado (Stenella coeruleoalba), que destaca por sus múltiples listas blancas por el cuerpo, el hocico largo y las aletas pectorales cortas y puntiagudas. En ocasiones pueden formar grupos mixtos de caza junto al delfín común. Y finalmente, otra especie de carácter estacional, pero poco frecuente, es el rorcual norteño o boreal (Balaenoptera borealis) de menor tamaño y difícil identificación.

    Éste pequeño texto es sólo un capítulo que resume la gran biodiversidad marina que tienen nuestras islas y que es importante no sólo conocerla, sino también respetarla y protegerla. Seguiremos relatandola a lo largo de las próximas ediciones de Macaronesia.
    ¡Hasta la próxima historia del gran azul!

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    Alberto Sarabia Hierro