Alfredo Mateo, el segundo surfero de El Cotillo

    Alfredo Mateo Pérez El segundo surfero de El Cotillo
    Foto: ©monchogil.photo

    Alfredo es pescador profesional de tercera generación. Desde bien pequeñito su vida está ligada al mar, —su padre le llevaba a por carnada, a pescar…—, más tarde el surf le atrapó y hoy en día es uno de los grandes veteranos de El Cotillo que aún surfea…

    51 años • natural de El Roque

    En la época en que Alfredo empezó a surfear, cuando tenía 15 años, no había nadie, ni turistas ni extranjeros surfeando, en realidad dice entre risas que en «El Cotillo no había ni donde quedarse, eran cuatro casas y mucha arena».

    En esa época el windsurf empezó a despuntar en Fuerteventura, eran pocos pero apasionados, y eran los extranjeros los que venían a practicarlo. Fue su primo Benjamín, para Alfredo el primer surfero de El Cotillo, el que le animó a practicar windsurf, pero el material era muy caro y rompible y tras un año se pasaron al surf.

    Primero surfeaban con la misma tabla del windsurf, «en aquella época aquí no había tablas ni donde comprarlas». Su primera tabla se la trajo Lorenzo desde Inglaterra, un inglés que ayudó mucho con el material a los primero locales, que le costó unas 50.000 pesetas de la época (300€). «Como amarradera usábamos la soga del windsurf y no sabes como jalaba aquello».

    Aquí no surfeaba nadie por aquel entonces, no había vídeos ni nuevas tecnologías, eran él y su primo, más tarde se animó su hermano y con el tiempo también un grupito de 6 o 7 de Corralejo. Al principio solo se tiraban en Piedra Playa porque no tenían coche, alguna vez iban a Corralejo a Bristol, la ola del Waikiki, Punta Elena,… pero tenían que ir a dedo y había tan poca gente que hasta se controlaban los horarios de los pocos de El Cotillo que trabajan en los hoteles de las Dunas para poder volver con alguno.

    Cuando consiguieron coche fueron poco a poco conquistando el norte, primero Bristol, luego Generoso y más tarde El Hierro… Nos cuenta Alfredo que no había carretera del Norte, era un arenal, pero tenían tanta afición que se cogían unos cartones y las tablas de surf, y cuando se iban enterrando usaban los cartones para salir, podían llegar a tardar dos horas hasta llegar a El Hierro. Su primer coche era de manivela y como la gasolina había que conseguirla lejos, en Tefia, usaban el petróleo de los quinqués, y así, a buscar olas.

    Para Alfredo surfear en aquellos años era increíble. Se iban a las verbenas en bermudas y cholas con las tablas sobre el escarabajo con el que andaban y la gente alucinaba tanto por sus «pintas» como porque nunca se habían visto tablas.

    Al poco llegaron las primeras tiendas de surf, —la del padre de Salo y Noworkteam—, que les facilitaban material y organizaban algún campeonato. Así, el surf ya empezó a coger carrerilla en la isla. Lo recuerda como una época dorada, por la afición y el buen ambiente dentro y fuera del agua. Se animaban unos a otros y «cuando venía alguno de Gran Canaria y le veíamos hacer alguna maniobra alucinábamos y así era como aprendíamos, intentábamos repetirla y repetirla». Antes de eso no hacían maniobras ni giros, se tiraban de frente y cogían algún tubo, eso sí, les gustaban las olas grandes y con fuerza.

    Sus picos favoritos de aquellos años eran Esquinzo y Agustinos, también El Hierro. Fue precisamente cuando empezaron a controlar el tema de las mareas, para tirarse en Agustinos necesitaban agua suficiente para no machacarse en las rocas.

    Ahora se tira habitualmente en Punta Gorda, muy consciente de que las cosas han cambiado mucho. Hay mucha gente en el agua, antes estaban solos. «Pero no todo son cosas malas, ahora hay infinidad de tablas y material de calidad, se sabe muchísimo de surf, de técnica, veo un montón de vídeos, la posibilidad de conocer con antelación las predicciones, tiendas de surf, gente que vive del surf… el desarrollo nos dio trabajo a todos».

    Y es que en El Cotillo Alfredo pasó malas épocas precisamente por falta de trabajo; con 16 años le tocó ir a pescar una buena temporada al banco sahariano, jornadas de 15 días metidos en un barquito pequeño; cuando tenía 22 años le toco volver a África,… Ahora por el contrario, la vida ha mejorado mucho, compra siempre lo último en material de surf, al igual que para su barco con el que sale a pescar cuando la mar se lo permite, siempre con la última tecnología, «lo que no tenía en aquel tiempo lo tengo ahora».

    Alfredo nos confiesa que aunque está un poco desganado con el surf porque hay mucha gente en el agua, sigue teniendo la misma afición que cuando tenía 15 años y se enorgullece al contarnos que ahora es su hija la que también tienen una gran afición y quién le cogerá el relevo generacional.

    Pescador profesional Alfredo es un veterano del surf en FuerteventuraAlfredo Mateo Pérez El segundo surfero de El Cotillo

    Pescador profesional Alfredo es un veterano del surf en Fuerteventura

    El segundo surfero de El Cotillo
    Foto: ©monchogil.photo
    Alfredo Mateo Pérez El segundo surfero de El Cotillo
    Foto: ©monchogil.photo